El arrepentimiento ha de expresarse a viva voz, asumiendo que puede no ser suficiente. Lamentarlo no significa reparar el daño. Me lo habían enseñado desde que era pequeña: para que exista reparación, debe de haber propósito de enmienda. Solo así se obtiene el perdón, y el perdón no se pide de esa forma, hay que buscarlo en los ojos del otro, y tener la valentía de arriesgarse a no encontrarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario