A mi padre, por muchas cosas malas que nos pasaran un 13, siempre ha dicho que es su número favorito y que eso de la mala suerte era mentira. Pues bien papito, aunque nunca me haya gustado, entenderás que si ha sido un año de mala suerte y que es normal que haya terminado por odiar este numero.
Un año caracterizado por sus idas y venidas, malentendidos, graves errores y grandes ausencias, por eso, una de las pocas cosas que puedo agradecer a este año es haberme permitido hacer posible la desaparición de mi mundo de personas que no merecen ni aprecio ni desprecio, que carecen de valor y de humanidad (tampoco merecen estas palabras pero bueno) y creedme, ser una persona así, es muy triste.
Y esto es algo que ella me enseñó antes de irse, de alejarme de quien no me conviene y de recordarme que yo, como ella decía, soy mucho mejor.
El 2013 me ha arrebatado a una de las personas que más necesitaba en mi vida y por eso junto con el 2004 y el 2011, se une a la lista de ''Uno de los peores años'', (aunque una lista no mas grande que la de los mejores claro) pero eso no quiere decir que no haya habido alegrías..
He aprendido, entre otras cosas, a ver el verdadero fondo de las personas, por que ni Dios es tan bueno, ni Satanás es tan malo, a hacer caso omiso de los rumores y palabrerías baratas y a valorar mucho más el cariño sincero. Además, este año me ha permitido tener a mis mejores amigas y amigos cuando más los necesitaba, sin interés ni conveniencia y disfrutar de su amor, de sus consejos y de ella en general, todo el tiempo posible.
Sin más que añadir, a tí te transmito desde aquí que espero que puedas hacer que este año nuevo seamos todos un poco más felices, mientras me conformaré con sentirte en cada paso de mi vida enseñándome a ser como tú.
Feliz y próspero año 2014, Dios estará contento de tener un ángel como tú junto a él.
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