Dejarás de buscarme, dejarás de pensarme, de amarme. Repudiarás mi nombre, mi apellido y mi dicción. Ya no seré tu adicción, sino tu aflicción. Llorarás, por que yo te lloro; gritarás, por que me he quedado muda sin tu voz. Pero jamás olvidarás mi aroma, mis caricias, mi sonrisa, ni mi vida. Viviré en nuestro pasado, reviviendo en tu futuro y nadie será mejor que yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario