Ayer lo ví, por tercera vez en dos años y lo sufrí. Si. Sintiéndolo mucho lo sufrí. ¿Sabéis cual es ese sentimiento que parece que algo sale dentro de ti con la incertidumbre de saber si volverá o no? Pues eso. Salió y se unió a él justo en el momento en el que lo miré. Llamadme incrédula pero juraría que el sintió algo parecido cuando cruzamos miradas. Y eso que apenas duró una milésima de segundo, pero el sabía que yo estaba ahí, y reía a carcajadas para que yo escuchara esa voz que hacia tanto que no oía. Tiene pareja, y supongo que ella lo hará felíz pues está muy guapo. ¿Más felíz que lo hice yo? Seguramente. Dudo que haya personas tan crueles en ese aspecto capaces de dejar que una persona sufra de tal manera para plantearse ir a un especialista.
Sabia que estaba allí y por eso me engalané con el tipo de ropa que más le gusta a él. Sentí su mirada clavada en mi sonrisa al llegar y me produjo escalofríos.
Ya no somos los mismos que empezaron jugando sin pensar que llegarían a algo tan serio como sentir amor verdadero, ahora seria diferente, no digo que peor, quizás ahora si que funcionaríamos. Hemos madurado. Pero quien sabe, si su alma y la mía fueron una en algún recóndito lugar del mundo hace miles de años.. De ser así, esas dos almas volverán y habrá merecido la pena romper las barreras de la muerte y el tiempo para estar juntas.
