Cuando alguien muere, nunca mas podrás olerlo, tocarlo o hablarle y poco a poco todo eso caerá en el olvido, no sabrás exactamente como de dulce era su perfume o como de suave era su piel. Eso es algo que ella pensó luego, pero en ese instante ya lo había prometido, acababa de decidir no volver a sentir sus manos rondando las vertebras de su espalda, se dejaría olvidar el olor que tras un día juntos había dejado en su ropa, inevitablemente se borraría el sabor que sus labios le dejaban por que, ella lo había matado con todas las consecuencias y entonces, todos esos detalles no se volverían a repetir.
Fue su decisión, la más masoquista, arrebatadora y suicida de todas, aunque esto no solo le dañaría a él, si no también a ella, que nunca más volvió a mirar atrás.. Por que ya sabéis, las promesas, están para cumplirlas.
