Bailame el agua.

Bailame el agua. Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto. Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor. Sácame de quicio. Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado. Hazme sufrir. Aviva las ascuas. Ponme a secar como un trapo mojado. No desates las cuerdas hasta que sea tarde. Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma. Llámame tonto. Sacrifica tu aureola. Perdóname. Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora. No me arrastres. No me asustes. Vete lejos. Pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo. Sangra mi labio con sanguijuelas de colores. Fuma un cigarro para mí. Traga el humo. Arréglalo y que no vuelva a estropearse. Échalo fuera. Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora. Sueña retorcido. Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos. Dame la llave de tus oídos. Toca mis ojos abiertos. Nota la textura del calor. Hasta reventar. Sé yo mismo y no te arrepentirás. ¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos. Yo te enviaré a los míos. 

Píllate los dedos. Los lameré hasta que no sepan a miel. Hasta que no dejen de ser miel. Sal, niega todo y después vuelve. Te invito a un café. Caliente claro. Y sin azucar. Sin aliento.

Siempre tu.

Solo te he echado de menos dos veces, una por la mañana y otra por la tarde, pero nunca he dejado de pensar en ti. La verdad es que, desde que te vi por primera vez, nunca imagine como acabaría todo, solo supe que no habría nadie mas que tu.
Siempre tu.

2 de Junio.

Hay millones de miradas. Ninguna de ellas es igual, solo tienen en común el órgano que las emite y permite recibirlas. Todas y cada una de ellas con un sentimiento distinto, mas fuerte, mas llano, mas libre, mas leve.. Se pueden dar muchas desde varias perspectivas en un microsegundo, y este es mi caso. Mucho alboroto. Una calle. Ocho ojos. Cuatro personas. Yo y Ellos.
Unos ojos llenos de dolor pero a la vez de ira, odio, rencor, despecho, hambrientos por hacer daño.
Otros pedían a gritos cariño y amor. Pasión, dulzura. Transmitían posesión y estaban radiantes de deseo.
Una mirada limpia, larga y penetrante me siguió desde lo lejos hasta llegar a 10 cm de mi. Estaba triste, arrepentida, comprensiva, necesitada, decaída pero a la vez con esperanza y empeño por entregarse de nuevo.
Aun así, la que menos duro de todas, la mas corta, importante y destructiva para mi persona, en un simple pestañeo, dejo de lado los sentimientos que de sobra se sabían y se propuso hablar de manera no verbal:
Lo que pudimos haber sido tu y yo, si no fuéramos tu y yo.