2 de Junio.

Hay millones de miradas. Ninguna de ellas es igual, solo tienen en común el órgano que las emite y permite recibirlas. Todas y cada una de ellas con un sentimiento distinto, mas fuerte, mas llano, mas libre, mas leve.. Se pueden dar muchas desde varias perspectivas en un microsegundo, y este es mi caso. Mucho alboroto. Una calle. Ocho ojos. Cuatro personas. Yo y Ellos.
Unos ojos llenos de dolor pero a la vez de ira, odio, rencor, despecho, hambrientos por hacer daño.
Otros pedían a gritos cariño y amor. Pasión, dulzura. Transmitían posesión y estaban radiantes de deseo.
Una mirada limpia, larga y penetrante me siguió desde lo lejos hasta llegar a 10 cm de mi. Estaba triste, arrepentida, comprensiva, necesitada, decaída pero a la vez con esperanza y empeño por entregarse de nuevo.
Aun así, la que menos duro de todas, la mas corta, importante y destructiva para mi persona, en un simple pestañeo, dejo de lado los sentimientos que de sobra se sabían y se propuso hablar de manera no verbal:
Lo que pudimos haber sido tu y yo, si no fuéramos tu y yo.


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