Unos ojos llenos de dolor pero a la vez de ira, odio, rencor, despecho, hambrientos por hacer daño.
Otros pedían a gritos cariño y amor. Pasión, dulzura. Transmitían posesión y estaban radiantes de deseo.
Una mirada limpia, larga y penetrante me siguió desde lo lejos hasta llegar a 10 cm de mi. Estaba triste, arrepentida, comprensiva, necesitada, decaída pero a la vez con esperanza y empeño por entregarse de nuevo.
Aun así, la que menos duro de todas, la mas corta, importante y destructiva para mi persona, en un simple pestañeo, dejo de lado los sentimientos que de sobra se sabían y se propuso hablar de manera no verbal:

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